21 de marzo de 2023

PRÍMULA

 


Etimología: Del latín “primus veris” la primera flor de la primavera, por ser plantas muy precoces en su floración.

Descripción: Planta perenne de 3 a 20 cm con pedicelos radicales (escapos) pelosos, tumbados en la floración. Hojas en roseta basal obovales de 5 a 25 (35) cm, rugosas, atenuadas en peciolo alado, finamente dentadas, con haz más o menos glabro y envés pálido peloso. Flores amarillo azufre o blancas, raramente rojizas, con manchas naranjas en la base, de 2 a 4 cm de diámetro, solitarias, inodoras. Cáliz de 1 a 2 cm con 5 costillas y 5 dientes estrechos lanceolados. Fruto (cápsula) oval de unos 7 mm.

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Primula vulgaris Hudson,Centro Botánico Juzbado

Comestible:

-Las hojas tiernas se comen crudas en ensalada, tienen un sabor algo ácido. También se cuecen como verdura.

-Las flores se añaden a ensaladas, y se pueden confitar o caramelizar con azúcar. En agua y azúcar se dejan fermentar y dan un vino dulce.

-Los brotes se preparan como las alcaparras.

Etnobotánica:

-La raíz en polvo se usó como estornutatorio, a modo de rapé.

Cosmética:

-La infusión de las flores sirve en lavados contra granos, verrugas, quemaduras de sol y arrugas.

-Las flores en vino proporcionan una loción para estirar la piel.

Medicinal:

-La raíz, flores y hojas tienen efecto balsámico, sirven en afecciones respiratorias, como catarros, bronquitis o asma.

 También como diurético en casos de edemas, cistitis, reuma o gota.

-Las flores actúan como calmante, en infusión para catarros, reumatismo y parálisis.

-La raíz es febrífuga y analgésica. La decocción de 100 gr en un litro de agua, reducida a un tercio, sirve en compresas para contusiones

Precaución- puede producir dermatitis de contacto. Los alérgicos no conviene que se froten con ella.

Anotaciones:

-Santa Hildegarda, en el siglo XII la recomendaba para curar la melancolía.

-En el siglo XVIII fue símbolo de libertinaje.

-La Primula veris fue dedicad a Freya, guardiana de los tesoros del palacio Vaalhaya. Los católicos la consagraron a San Pedro, “portero” del cielo, por sus flores, que parecen un llavero. En Francia se llama “clefs de Saint Pierre” llaves de San Pedro, porque surgió donde el Santo dejó caer sus llaves.

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Primula vulgaris Hudson, Centro Botánico de Juzbado

 
Ana González-Garzo y Augusto Krause, 2023.

NICOLÁS MONARDES ALFARO

Médico y botánico nació en Sevilla hacia 1493, aunque otros afirman que fue en 1512.  Muere en 1588 en la misma ciudad, si bien hay quien asegura que murió diez años antes.  Estudió en Alcalá de Henares, obteniendo el título de bachiller en 1533. Trabajó durante dos años bajo la tutela del prestigioso médico García Pérez de Morales y, posteriormente, obtuvo el título que le permitió ejercer en Sevilla.  Años más tarde, en 1547, aprobó el examen con el que logró la licenciatura y el doctorado también en Sevilla.

 

Nicolás Monardes, Centro Botánico de Juzbado
Nicolás Monardes (Fuente: https://www.larramendi.es)

Se casó con Catalina de Morales, la hija de su maestro, con la que tuvo seis hijos, consiguiendo la cartera de clientes de su suegro. Ejerció la medicina en Sevilla, interesándose también por la botánica. Instaló un museo de objetos naturales en su casa de la calle Sierpes, reunió un gran herbario y cultivó en su huerto numerosas plantas medicinales, para poder estudiarlas mejor, describiendo numerosas especies por primera vez. Obtuvo gran prestigio como médico, teniendo como pacientes personas eminentes, como el arzobispo de Sevilla o el Duque de Alcalá y, también, se dedicó al comercio de mercancías y esclavos con más o menos fortuna.

Su actividad comercial le permitió aumentar su museo y conseguir nuevas especies empleadas por los indios para curar sus enfermedades. Aunque hay quien afirma que viajó a las Indias y ejerció allí como médico, lo más seguro es que conseguía la información de los que viajaban allí y llegaban a Sevilla, puerto de entrada del Nuevo Mundo.  Parece ser que al enviudar se hizo clérigo presbítero, aunque también hay biógrafos que lo niegan.

Escribió numerosas obras que fueron traducidas a diferentes idiomas. La más destacada es Historia de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales, editada con diferentes títulos entre 1565 y 1574 y que se reimprime ya completa en 1580.

Por sus estudios de las “nuevas medicinas”, se le considera uno de los padres de la farmacognosia, junto a Clusiu y Cordus.  Fue el primer médico europeo en probar las propiedades medicinales de especies vegetales, animales y minerales del Nuevo Mundo que estuvieron presentes en las farmacopeas hasta el primer tercio del siglo XX. 

Nicolás Monardes, Centro Botánico de Juzbado
Centro Botánico de Juzbado

 
Ana González-Garzo y Augusto Krause, 2023.