22 de febrero de 2023

GALLIUM APARINE, AMOR DEL HORTELANO

Etimología: Del griego “gala” leche, por la propiedad de algunas especies de cuajar la leche.

Descripción: Planta anual con tallos de 20 a 150 cm muy ásperos y pelosos en los nudos. Hojas 6 a 9 verticiladas (que salen de un mismo punto) contraídas hacia el extremo, linear oblongas, mucronadas (con una punta o mucrón) y con pelos ganchudos. Flores blanquecinas de 1,5 a 1,7 mm en pequeñas cimas axilares que sobrepasan las hojas. Fruto seco de 3 a 5 mm con dos carpelos (partes del fruto) subglobulosos cubiertos de pelos o cerdas ganchudas.  Florece en primavera y verano.

CBOJ, Gallium aparine, Juzbado
Lamina Gallium aparine (CBOJ)

Comestible:

-Las hojas y tallos tiernos y los brotes jóvenes se preparan como verdura y en ensaladas.

-Los frutos torrefactos son sustituto del café, con aroma muy similar (pertenecían a la misma familia), se recogen cuando pasan del verde al marrón.

-El rizoma torrefacto es un sucedáneo de la achicoria.

Etnobotánica:

-La decocción concentrada de la planta cuaja la leche para la fermentación de quesos.

-La raíz da un tinte de color rojo para la lana.

-Se usó en cestería, sobre todo para filtrar leche

-Desde tiempos de Dioscórides, los pastores lo usaban para colar la leche, ya que retenía los pelos.

Cosmética:

-El jugo fresco y las hojas frescas trituradas sirven para inflamaciones del rostro y mascarillas de belleza.

-Las semillas se han usado en colonias.

Medicinal:

-La parte aérea es astringente, aperitiva, galactógena y sudorífica.

-Al exterior actúa como vulneraria, cicatrizante y antiinflamatoria.

-La infusión es antiescorbútica, y se usa contra las úlceras y soriasis. En Norteamérica lo utilizan para inflamaciones linfáticas y nódulos y afecciones del tracto urinario.

-En Sudamérica le llaman “galio enganchador”, utilizan el jugo fresco reciente, tomando tres cucharadas al día, para enfermedades de la piel, aliviar los dolores de cáncer en general y quitar el dolor de oídos.

-El zumo se usa para curar eczemas crónicos y otras afecciones de la piel, y desde tiempos de Dioscórides contra mordeduras de arañas y víbora.

-La decocción de los frutos o la planta triturada en cataplasmas, ayuda a los granos por quemaduras de sol.

Anotaciones:

-Es enemiga de las demás plantas, no admite competencia, las ahoga e incluso las arranca.

Ana González-Garzo y Augusto Krause, 2023.

NICOLAS LÉMERY

Farmacéutico, médico y químico francés, nació en Rouen (Francia) en 1645 y murió en París en 1715. Su padre, un procurador del parlamento de Normandía, le educó en la religión protestante.  Al acabar sus estudios, se trasladó a casa de uno de sus tíos, farmacéutico en Rouen, con quien aprendió la práctica de la farmacia y recibió las primeras nociones de química, ciencia por la que se sintió más atraído.

En París acude primeramente a las lecciones de Cristophe Glazer, que ocupaba la cátedra de química del Jardín del Rey, pero Glazer estaba aún imbuido en las en las creencias alquimistas, profesando ideas oscuras y místicas en las que había más imaginación que verdadera ciencia. Eso sumado a su carácter poco sociable, no contribuía mucho a atraer alumnos, tras dos meses de asistencia, Lémery le abandona y comienza a viajar.

Retrato de Nicolas Lémery
 

Estuvo tres años en Montpelier como ayudante en la farmacia Verchout, donde tuvo libre acceso al laboratorio de su maestro. Para ganarse la vida comenzó a enseñar química en la facultad de medicina, adquiriendo gran notoriedad, lo que le permitió ejercer como médico, aún sin diploma de doctor.

Tras recorrer toda Francia vuelve a París en 1672, donde da a conocer sus conocimientos científicos mientras se relaciona con botánicos ilustres, como Tournefort, Régis, Duverney, etc.  Adquiere una gran fama con sus lecciones, entre otras razones porque Bourdelot pone su laboratorio a disposición de Lémery.  Finalmente abre el suyo propio, obtiene el título de boticario e imparte lecciones públicas a pie de calle, que se llenan desde el primer día de estudiantes, damas de la corte, grandes señores e, incluso, sabios que iban a escucharle.  Su nueva forma de enseñar la química, lejos de los resquicios de la alquimia que aún persistían en la enseñanza de esa ciencia es una de las claves de su éxito.  Al mismo tiempo ejerce la profesión de boticario, también con grandes satisfacciones, por las famosas drogas que salían de sus manos.

Tras el Edicto de Nantes (en 1685 Luis XIV revoca las libertades religiosas a los protestantes franceses), tuvo que huir refugiándose en Inglaterra, donde fue muy bien acogido por Carlos II.  No obstante, pronto regresó a Francia obteniendo el título de doctor en la facultad de medicina de Caen en 1683.  Se vuelve a instalar en París, pero no pudo ejercer como médico, ya que estaba prohibido para los protestantes, así que impartió cursos y lecciones de química, hasta que decidió que no era un protestante tan convencido como para sacrificar por más tiempo sus intereses profesionales por razones de fe.  Abjuró del protestantismo y recobró su derecho a ejercer la medicina y explotar su botica.  En 1669 sucedió a Bourdelin en la academia de ciencias como agregado en química y en 1715 murió por un ataque de apoplejía.

Lèmery se dio a conocer principalmente por su forma de exponer la química, empleando un lenguaje preciso e inteligible.  Se ocupó especialmente de sales de extractos vegetales, venenos, preparación de medicamentos y productos farmacéuticos, etc.

Farmacopea de Nicolas Lémery (CBOJ)
 

También utilizó la química para la explicación de fenómenos geológicos y meteorológicos. Fue famoso su “volcán de Lèmery” con el que reproducía volcanes y temblores de tierra. Entre sus obras destacó Curso de Química, editado por primera vez en París en 1675 y que fue traducida a casi todos los idiomas europeos.  Farmacopea universal, editada también en París en 1694 o Tratado de las Drogas Simples, de 1698 son algunas de sus obras más conocidas.

21 de febrero de 2023

MÁS HISTORIA DEL LAUREL

Los antiguos Romanos le tenían por mensajero de alegría, poniéndolo en las cartas o tablillas para comunicar un fausto acontecimiento. Y como símbolo de paz después de la victoria, los soldados adornaban las lanzas y las naves en su regreso con ramas de laurel. El general encargado de participar al senado la noticia de una victoria, llevaba la carta atada con una ramita de laurel (litterae laureata), y en su mano portaba una rama que se depositaba en brazos de Júpiter, y a los pies de este dios, los emperadores depositaban su corona. Si la batalla era naval, la ofrenda se hacía a Neptuno, que se coronaba con laurel.

Hojas y frutos del Laurel (Foto:CBOJ)

De todos los árboles que se plantaban por mano y se ponían en las casas, el único que no era herido por el rayo era el laurel. Cuentan que el emperador Tiberio, cuando oía tronar el cielo, se coronaba de laurel por el temor a los rayos.  Esta leyenda se propagó en la península al ser introducido el laurel con la dominación romana, llegando hasta tiempos de Herrera y Moreto que escribe “Huyendo la hermosa Dafne, burla de Apolo la fe, sin duda la sigue un rayo, pues la defiende un laurel.”

Lámina de Laurel (CBOJ)

En la Edad Media se empleaba el laurel en las universidades para coronar a poetas, artistas y sabios. Cuando los universitarios eran graduados, se les ceñía una corona con sus ramas cargadas de frutos, y de “baccae lauri” (bayas de laurel) deriva el nombre de bachiller. Fue coronado con este galardón en tiempos de Isabel II Manuel José Quintana y posteriormente, dentro del recinto de la alambra, D. José Zorrilla, y anteriormente inspiró a otros inmortales maestros de la pluma como Calderón de la Barca o Lope de Vega.
 
Ana González-Garzo y Augusto Krause, 2023.