23 de diciembre de 2022

CAYO PLINIO SEGUNDO- PLINIO EL VIEJO, O EL NATURALISTA

Célebre naturalista romano, casi con seguridad nació en Como en el año 23, bajo el mandato de Tiberio. A los 11 años su familia se trasladó a Roma, donde estudió gramática con Apion. Sirvió en la armada romana y tras varios años se incorporó al ejército que guerreaba en Germania a las órdenes de su amigo Lucio Pomponio con el título de prefecto, llegando hasta las fuentes del Danubio. En ese tiempo escribió un tratado sobre el arte de lanzar la jabalina a caballo, Jaculatione equestre, y la biografía de su amigo Pomponio.

Entre el año 50 y 52, regresó a Roma, dedicándose a la jurisprudencia. Fue nombrado por Nerón embajador de la España ulterior durante cuatro años, y con Vespasiano volvió como cuestor y procurador del erario en la Bética. Por nuestro país recogió datos para su Historia Natural.

Escribió varias obras, una Historia de las guerras de los romanos en Germania, un tratado para la educación de su sobrino, Studiosus, un tratado de expresiones dudosas, una Historia de su tiempo, y la famosa Historia Natural, el último y más considerado de sus escritos y el único que ha llegado a nuestros días.

A los 52 años, Tito le nombra jefe de la escuadra anclada en Misena. El 23 de agosto del año 79 fue advertido de una nube de fuego y humo, no se habla de erupción volcánica, por lo que se deduce que no había habido otras anteriores, y Plinio fue a Estabia, que desaparecería junto con Pompeya y Herculano, dando ejemplo por su valor y sangre fría. Lo que cuentan los escritos de que murió víctima de su celo por la ciencia queriendo observar el fenómeno demasiado cerca es solo una parte de la verdad. Para su gloria, murió asfixiado por las exhalaciones nocivas del volcán, más por ayudar a la aterrorizada población que bajaba a la orilla del Estabia, entre los continuos temblores y una lluvia de cenizas y piedras. Tomaba notas con calma, olvidándose de sí mismo para tranquilizar a los que le rodeaban.

Gran estudioso, nadie como él supo aprovechar todo su tiempo. Le acompañaban siempre un lector y un copista a quien dictaba lo que extraía de esas lecturas orales. El sueño le cogía y le dejaba sobre sus libros. Se le tuvo por el hombre más erudito de Roma.

Foto: CBOJ
Su Historia Natural va mucho más allá que las obras posteriores con ese título. Es una compilación inmensa para la que Plinio declara haber consultado más de 2.000 libros. Abarca astronomía, meteorología, física, geografía, etnografía, agricultura, comercio, medicina, artes, y el estudio de los animales, las plantas y sus remedios, y los minerales y sus aplicaciones.

Se ha reprochado a Plinio, no sin razón, haber recogido testimonios sin comprobarlos, ni examinarlos, hay hechos controvertidos, falsas opiniones, cuentos pueriles a decir de algunos, supercherías, que el autor aceptó sin crítica, hay deficiencias, no sigue un plan ni un método, pero es un cúmulo de conocimientos, importante incluso para la lengua latina, por sus vocablos y giros. Recopiló en una obra todas las ciencias naturales y todas las artes humanas.

Hay quien ha acusado la obra de perniciosa, especialmente en el campo de la medicina, ya que hasta el siglo XVI la Historia Natural fue la única autoridad en materia médica, con todas sus deficiencias. Bacon dijo que Plinio había dado a la Historia Natural una extensión proporcional a su importancia, pero la había tratado de manera lastimosa.

Plinio no solo sabía todo lo que se podía saber en su tiempo, lo transmitió de un amanera especial y novedosa que hacen a su obra preferible a la mayoría de las otras que tratan de las mismas materias. 

Ana González-Garzo y Augusto Krause, 2023.