miércoles, 6 de abril de 2022

La mitología de la Caña de Castilla

En la mitología la caña cantó las desventuras del rey Midas cuando  le crecieron grandes orejas de asno por su desafortunada elección en un duelo musical entre Pan y Apolo. Cuando su barbero las descubrió enterró en la tierra el secreto del rey, pero salió a la luz convertido en un cañaveral que cantaba con cada leve soplo de brisa “El rey Midas tiene orejas de asno”. 
Arundo donax, Centro Botánico de Juzbado
Arundo donax (Centro Botánico de Juzbado)
 
Y Pan, el dios campestre de los pastores y la naturaleza, representado con cuernos en la cabeza y cuerpo de macho cabrío de cintura para abajo, simbolizaba el mundo, la tierra y las plantas. Y si desventurado fue el rey Midas, también lo fue Pan que se enamoró de Sirinx o Siringa, ninfa de Arcadia e hija del río Ladón, que acompañaba a Diana en la caza. Bajando del monte Liceo cautivó a Pan, que poco delicado, laceraba los castos oídos de la ninfa con lúbricos discursos amorosos. La persiguió hasta que se detuvo entre los espesos cañares a orillas del río. Cuando el enamorado e impúdico Dios iba a abrazar a la desesperada ninfa, su padre, el río, la transformó en cañaveral. Pan, burlado, solo pudo abrazar un puñado de cañas que agitadas por el viento repetían sus lamentos. Al instante el dios despechado concibió la idea de formar con aquellas cañas una flauta que suspirase bajo sus labios y repitiese los acentos que su desgraciado amor le hacían exhalar. Así construyó la primera flauta de siete tubos a la que dio el nombre de la ninfa.